
“Cuando llegamos al Gobierno, el 2006, recibimos un país destruido, un país dividido, un país dominado por las empresas transnacionales, un país con profunda y dolorosa pobreza; recibimos un país donde la economía estaba en quiebra, no había capacidad ni siquiera para pagar sueldos y aguinaldos.
Recibimos un país donde no se valoraba nuestras raíces culturales, nuestra identidad, nuestros símbolos, nuestros alimentos; recibimos un país con profundas desigualdades, con leyes, hechas para permitir un saqueo sistemático de nuestros recursos naturales. Recibimos un país inestable política y económicamente.
Hoy nuestro país es digno, soberano. Nuestra economía es próspera; crece aceleradamente para beneficio de todos los bolivianos y bolivianas, somos dueños de nuestros recursos naturales, la pobreza se ha reducido y el desafío es erradicar definitivamente la pobreza de nuestra patria.
Estamos distribuyendo la riqueza y empoderando a los pobres, a los indígenas, a los campesinos, a los originarios, a las mujeres, a los niños y niñas, a los jóvenes, a las comunidades, a las juntas vecinales, a los sindicatos, a los profesionales, a la clase media, al pueblo en general.
En este corto tiempo hemos recorrido un largo camino, y hemos sacado a Bolivia de la oscuridad; hemos derrotado al neoliberalismo, hemos recuperado nuestra dignidad, hemos recuperado nuestros símbolos, hemos recuperado nuestra whipala, hemos decidido volver a nuestro camino, a nuestro khapaj ñan el camino de los que buscan el vivir bien, a nuestro thaqi, a nuestro sarawi como decimos los aymaras, a nuestro tape como dicen los guaraníes, y hemos decidido volver a ser nuevamente, porque estábamos en un proceso de dejar de ser, volver a ser qamiri, khapaj, Iyambae, que es persona que no tiene dueño.
Como nos ha enseñado nuestro hermano Presidente, desde Tiwanaku, estamos en un proceso no solo de recuperación de nuestros recursos naturales, sino también de nuestros lugares sagrados, de nuestro pensa-siento, de nuestra cosmo-bio-visión, de nuestro multi-verso, de nuestro cosmo-ser, de nuestros principios, de las wak’as, de nuestros tejidos ceremoniales.
Tenemos que recuperar lo mejor de nuestros ayllus, de nuestras urakas; tienen que volver nuestros chiqijaqes, nuestros wilkas que es hombre luz, ¿donde están nuestros laramas? Larama, rebelde con sabiduría; tenemos que volver a ser nuevamente kataris. Todo esto de acuerdo a nuestro amuyu, amuyu igual ideología, tenemos todo, y tenemos que recuperar eso que nos han despojado, tenemos que honrar la lucha y sacrificio de nuestros antepasados, trabajando todos los días con honestidad, dedicación, compromiso y lealtad para que nuestro sumaj qamaña, sumaj jaqaña, nuestro kuska qamaña sea nuevamente hoy en nuestro estar siendo ocurriendo siempre nomas.
Hoy más que nunca tenemos que gobernar con sabiduría, meditando, analizando, consultando al pueblo, con el liderazgo de nuestro hermano Presidente Indígena, con el liderazgo de nuestro hermano Evo.
Paciencia, sabiduría y luz de nuestras mentes y nuestros corazones; humildad en nuestro espíritu, son cualidades que nos exige nuestro pueblo para ser ministros y ministras. Paciencia, sabiduría, luz, y humildad, compromiso ideológico y político con el Proceso de Cambio. Esas deben ser nuestras fuerzas como ministras y ministros; no debemos perder nuestra mística ni perder de vista nuestro horizonte del Vivir Bien.
El liderazgo de nuestro Presidente en el mundo es como un faro, que alumbra el camino de liberación de nuestros pueblos; el mundo hoy día discute estas propuestas de Bolivia sobre la construcción de un nuevo horizonte civilizatorio del Vivir Bien, en armonía y equilibrio con la Madre Tierra, como una filosofía que nace de la cosmo-bio-visión indígena.
No solo estamos construyendo un modelo de sociedad, que puede ser un modelo para todo el mundo. Estamos planteando un modelo de vida, que va más allá del modelo de sociedad.
Hemos sido duros críticos del capitalismo y su modelo de vida egoísta, privatizador y mercantilizador de la vida; consumista y destructor de la Madre tierra. Tenemos que ser coherentes con ese discurso y posicionamiento internacional en nuestro desarrollo integral en Bolivia.
Para eso tenemos una agenda, que es la Agenda Patriótica, allí encontraremos las metas que debemos lograr y que deben guiar nuestro trabajo como ministras y ministros.
Hermanos y hermanos; hermano Presidente, hermano Vicepresidente, como decía nuestro hermano Presidente, este es el tiempo del Pachakuti; es el tiempo del ser humano integral, del que sabe pertenecer al ayllu, del que sabe pertenecer a la tenta, del que sabe pertenecer a la comunidad, del que sabe compartir, del que sabe escuchar, del que sabe trabajar, del que respeta los mandatos, principios como el ama sua, ama llulla, ama khella.
Es el tiempo de los pueblos; es el tiempo de los insurgentes que se rebelan contra el maltrato y la mala vida. Es el tiempo del Iyambae, del khapaj, de las personas que saben y luchan por el vivir bien. Es el tiempo de la eliminación de la pobreza material, es el tiempo de la eliminación de la pobreza social y espiritual. Es la lucha contra el infanticidio y el feminicidio, contra la violencia familiar, contra toda forma de agresividad; que nos degrada como civilización y como seres humanos integrales. Es el tiempo del espíritu y de la vida en paz.
Es el tiempo del reencuentro con nosotros mismos; es el tiempo del respeto a la vida, es el tiempo del respeto a los seres humanos. Es el tiempo de respeto a nuestra Madre Tierra.
Hermano Presidente, para terminar, queremos agradecer a nombre del nuevo gabinete, la confianza depositada en nosotros. Prometemos estar a la altura de los nuevos desafíos que este proceso histórico nos exige.
¡Jallalla Bolivia!
¡Jalla Pachakuti!”
La Paz, viernes 23 de enero de 2015

