Canciller: «Debemos lograr que impere la justicia social internacional en nuestras relaciones»

Discurso del Ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia, David Choquehuanca Céspedes, durante la 45 Asamblea General de la OEA.

“Hermano Presidente, hermanos delegados:

Nos hemos dado cita en esta Asamblea para fijar nuevas orientaciones y objetivos a cumplir en los próximos años, los mismos que le permitirán a la OEA, ser un organismo importante para discutir y resolver de manera pacífica los problemas que enfrentan a nuestros pueblos, así como aquellos que surjan como consecuencia de nuestra propia convivencia.

El continente Americano, en los últimos años ha tenido grandes transformaciones, con países que hoy somos protagonistas de nuestras propias decisiones y destinos, con pueblos altamente comprometidos con sus democracias.

A pesar de algunos cambios, la OEA pareciera que se ha estancado en el tiempo, una Carta de hace 60 años y principios que necesitan ser contextualizados, trabajar estructuras acordes a los nuevos desafíos.

Debemos reconocer, que la OEA tiene que evolucionar, necesita de una verdadera revolución institucional, necesitamos una OEA con estabilidad económica y política, que acompañe nuestras prioridades comunes.

Bolivia observa que la OEA, ha tenido importantes aportes con las misiones de observación electoral, en la prestación de servicios a nuestros pueblos, el problema mundial de las drogas entre otros, pero aún vemos mucha debilidad en el ámbito de desarrollo integral y un debate más profundo en cuanto a derechos sociales.

Debemos avanzar fundamentalmente sobre la base de los intereses de nuestros pueblos, quienes han depositado su confianza en nosotros.

Una de las muestras claras de los problemas por los que pasa la OEA, es el proyecto de declaración americana sobre los derechos de los pueblos indígenas, 17 años, sin poder encontrar consensos, hay una falta de voluntad política y compromiso. Es momento que los estados que aún consideran tener dificultad con este proyecto le den una viabilidad.

La OEA debe encausar una agenda positiva sobre la base de desafíos comunes de los Estados.

Conforme a los señalado en el literal c) del Artículo 2 de la Carta de la OEA es un propósito fundamental “asegurar la solución pacífica de controversias entre los estados miembros”.

Asimismo el Artículo 27 de la referida Carta de la OEA señala que los medios adecuados de solución de controversias tienen por finalidad “no dejar que controversia alguna entre los estados americanos pueda quedar sin solución definitiva dentro de un plazo razonable”.

La búsqueda de una solución definitiva de las controversias entre Estados debe ser parte de estos desafíos comunes a hacer frente en la concreción de estas agendas positivas. En otras palabras la existencia misma de la Organización debe estar vinculada a su capacidad de influir en la solución de controversias de manera pacífica.

La Carta de la Organización de los estados Americanos ha señalado que nuestra organización fue concebida como un espacio de convivencia pacífica que promueve la mutua comprensión y respeto entre los estados parte.

La Carta establece para la OEA el propósito de asegurar la solución pacífica de diferendos que surjan entre nuestros estados, soluciones que caben en el marco del Derecho Internacional y los principios fundamentales de la buena fe y la condena a la guerra de agresión.

En la misma Carta se prevé los procedimientos pacíficos para para la solución efectiva de controversias, entre ellos, los procedimientos jurisdiccionales, que tienen el único propósito de buscar la paz entre los estados Miembros.

Este es un aspecto esencial de nuestra Organización, pues se inspira en los principios de solidaridad y cooperación interamericana y reclama el compromiso de todos los estados para aunar esfuerzos para lograr que impere la justicia social internacional en sus relaciones; las mejores condiciones para el desarrollo de los pueblos y su efectiva integración regional.

La paz, el diálogo y la concertación deben estar siempre presentes en nuestra región. Hermano Presidente, estimados delegados y delegadas.

Estamos convencidos que nuestra América, nuestros Estados, al convenir que nuestras controversias se resuelvan únicamente por medios pacíficos, marcó un hito en el pasado colonial, belicista y abusivo. Ya no son admisibles las guerras de colonización, agresión o peor las invasiones.

Hoy, nuestro continente Americano es un ejemplo para el mundo, no solo que no tenemos más guerras ni confrontaciones militares entre Estados, sino que las diferencias que subsisten son llevadas a procedimientos de solución pacífica con notable éxito. Varias de nuestras naciones han podido conciliar o resolver sus disputas a través de la mediación, la negociación o procedimientos judiciales confiables y efectivos.

Es éste marco institucional, con el que Bolivia tiene a bien dar cuenta ante esta Asamblea, sobre su compromiso de honrar el uso de medios pacíficos y sometidos al Derecho Internacional, para resolver nuestras diferencias con un Estado vecino y también parte de esta Organización.

Es en ese espíritu que Bolivia respetuosamente se permite informar a esta digna asamblea, el estado en el que se encuentra la demanda boliviana presentada ante la Corte Internacional de Justicia.

Como muchos recordarán, el pasado 24 de abril de 2013, Bolivia presentó una demanda ante el más alto Tribunal Internacional creado por la humanidad para la solución pacífica de controversias en contra de la República de Chile, solicitándole a la Corte que declare que Chile tiene la obligación de negociar con Bolivia un acceso soberano al Océano Pacifico, en virtud a que Chile se comprometió durante décadas a negociar dicho acceso soberano.

En ese marco, el 15 de abril de 2014 Bolivia presentó su Memoria ante el referido Tribunal Internacional. Lamentablemente, el 15 de julio de 2014, el Gobierno de la República de Chile presentó una excepción preliminar impugnando la competencia de la Corte Internacional de Justicia.

Dicha objeción, no tiene ningún asidero legal y expresa una serie de argumentos que no corresponden a la verdad.

En ese marco, ambos Estados nos presentamos en las audiencias orales programadas por la Corte Internacional de Justicia, entre el 4 y 8 de mayo de 2015. En ese escenario Bolivia expuso muy claramente los argumentos que demuestran la plena competencia del Organismo Internacional para conocer y resolver el fondo de la disputa, en un marco de paz y respeto al derecho internacional.

Bolivia, recuerda que es respetuosa de los principios y reglas del derecho Internacional y de la Corte Internacional de Justicia. Es en esa misma línea de respeto y paz que mi país ha conducido todas sus acciones internacionales con el único objetivo de resolver los temas pendientes con Chile de manera dialogada y pacífica.

Durante los alegatos orales Bolivia ha dejado en claro que su demanda no exige la revisión del Tratado de 1904 y menos aún representa una amenaza al sistema internacional de fronteras estatales, lo que Bolivia solicita es que la hermana República de Chile honre sus acuerdos y promesas de negociar un acceso soberano al Océano Pacífico.

Al demandar a Chile el cumplimiento de una obligación contraída de forma voluntaria e independiente al Tratado de 1904, no es atentar contra la estabilidad de las fronteras y mucho menos atentar contra el principio internacional pacta sunt servanda, por el contrario Bolivia demanda el cumplimiento de los acuerdos arribados con Chile y las promesas unilaterales de este país, para que Bolivia obtenga un acceso soberano al mar y garantizar una sana convivencia pacífica de los pueblos y de la integración de nuestra región.

En ese sentido jamás una demanda internacional como la presentada por Bolivia debe ser considerada como un acto inamistoso, más aun si todos los países, incluida la hermana República de Chile hemos suscrito el año 1982 la Declaración de Manila, mediante la cual nos comprometemos a no calificar ni entender de esa manera las medidas jurisdiccionales que los países asuman para solucionar sus diferencias por vías pacíficas.

Chile ha expresado en el pasado clara y voluntariamente su compromiso de negociar con Bolivia un acceso soberano al mar, tan solo para citar algunos ejemplos, entre ellos el de 1920, 1923, 1926, 1950, 1961 y 1975, así como las resoluciones de las asambleas generales de la OEA de 1979, 1980, 1981 y 1983 entre otras.

Para finalizar hermano Presidente, hermanos delegados y delegadas,

Si pensamos en un futuro para la integración de los pueblos de América y si hemos acordado dar una nueva visión y nuevos objetivos a nuestra Organización, es necesario revitalizar la Asamblea, atendiendo todos los temas postergados y pendientes como es la cuestión del acceso soberano de Bolivia al Océano Pacífico.

Muchas gracias”.

 

Washington DC, Estados Unidos, 15 de junio de 2015