Contribución prevista determinada nacionalmente del Estado Plurinacional de Bolivia

CONTRIBUCIƓN PREVISTA DETERMINADA NACIONALMENTE DEL ESTADO PLURINACIONAL DE BOLIVIA

De conformidad con los pĆ”rrafos pertinentes de las Decisiones 1/CP.19 y 1/CP.20, Bolivia comunica su Contribución Prevista Determinada Nacionalmente (CPDN), condicionada a que el nuevo acuerdo climĆ”tico a ser aprobado en la COP21 refleje de forma efectiva lo dispuesto en el artĆ­culo 4.7 de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio ClimĆ”tico (CMNUCC), que establece: ā€œ…la medida en que las Partes que son paĆ­ses en desarrollo lleven a la prĆ”ctica efectivamente sus compromisos en virtud de la convención dependerĆ” de la manera en que las Partes que son paĆ­ses desarrollados lleven a la prĆ”ctica efectivamente sus compromisos relativos a los recursos financieros y la transferencia de tecnologĆ­a, se tendrĆ” plenamente en cuenta que el desarrollo económico y social y la erradicación de la pobreza son las prioridades primeras y esenciales de las Partes que son paĆ­ses en desarrolloā€.

Respetando y exigiendo el cumplimiento de la CMNUCC, el Estado Plurinacional de Bolivia observó la intención de algunos paĆ­ses Anexo I de uniformizar las responsabilidades de reducción de emisiones eliminando el principio de la Responsabilidad ComĆŗn pero Diferenciada, a travĆ©s de la figura de una ā€œcontribuciónā€ uniforme para todos los paĆ­ses, sin considerar la responsabilidad histórica, ademĆ”s de deslindar responsabilidad de provisión de medios de implementación en el marco del artĆ­culo 4.7 de la CMNUCC antes referido.

Por consiguiente, en la COP19 de Varsovia el Estado Plurinacional de Bolivia presentó una ā€œINTERPRETACIƓN LEGALā€ con relación a los CPDN, estableciendo que para Bolivia la decisión FCCC/ADP/2013/L.4/Add.1 se aplicarĆ” en estricta relación con el artĆ­culo 4, en particular el pĆ”rrafo 7 de la Convención.

En consecuencia, esta contribución presentada por Bolivia aplicarÔ en el marco del estricto cumplimiento del artículo 4.7 de la CMNUCC.

La contribución de Bolivia, asimismo, se presenta tomando en cuenta que el nuevo acuerdo climÔtico debe elaborarse sobre la base de la visión de los pueblos y sus organizaciones sociales, a ser reflejada en las conclusiones de Segunda Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio ClimÔtico y Defensa de la Vida, de octubre de 2015, repudiando a su vez la visión de los imperios y de las transnacionales, y creando el camino para alcanzar una solución a la crisis climÔtica desde una visión alternativa a la actual.

La causa estructural que ha provocado la crisis climÔtica es el fallido sistema capitalista. El sistema capitalista promueve el consumismo, guerrerismo y mercantilismo, generando la destrucción de la Madre Tierra y de la humanidad. El sistema capitalista es un sistema de muerte. El capitalismo conduce a la humanidad hacia un horizonte de destrucción que sentencia a muerte a la naturaleza y a la vida misma. Para resolver estructuralmente la crisis climÔtica tenemos que destruir al capitalismo.

El sistema capitalista busca la ganancia sin límites, fortalece el divorcio del ser humano con la naturaleza; establece una lógica de dominación de los hombres contra la naturaleza y entre los seres humanos, convirtiendo en mercancías el agua, la tierra, las funciones ambientales, el genoma humano, las culturas ancestrales, la biodiversidad, la justicia y la ética. El sistema económico del capitalismo privatiza el bien común, mercantiliza la vida, explota a los seres humanos, depreda los recursos naturales, y destruye las riquezas materiales y espirituales de los pueblos.

Es así que Bolivia presenta su contribución prevista de forma consistente con su visión de desarrollo integral, de acuerdo a lo establecido en la Constitución Política del Estado, Ley No. 071 de Derechos de la Madre Tierra y Ley No. 300 Marco de la Madre Tierra y Desarrollo Integral para Vivir Bien, teniendo como guía la Agenda Patriótica del Bicentenario 2025 y sus 13 pilares, así como los planes nacionales de largo y mediano plazo.

Bolivia entiende el Vivir Bien como el horizonte civilizatorio y cultural alternativo al capitalismo, vinculado a una visión holística e integral que prioriza el alcance del desarrollo integral en armonía con la naturaleza y como la solución estructural a la crisis climÔtica mundial. El Vivir Bien se expresa en la complementariedad de derechos de los pueblos a vivir sin pobreza y en la realización plena de sus derechos económicos, sociales y culturales, así como de los derechos de la Madre Tierra, que integra la comunidad indivisible de todos los sistemas de vida y los seres vivos, interrelacionados, interdependientes y complementarios, que comparten un destino común.

Distribución del presupuesto global de emisiones

La protección de la integridad de la Madre Tierra, y particularmente el respeto a su regeneración en un contexto de cambio climÔtico, se podrÔ lograr a través de la distribución del presupuesto remanente de emisiones de carbono y gases de efecto invernadero entre todos los países del mundo, en el marco de criterios de justicia climÔtica.

La crisis climĆ”tica que actualmente vivimos ha sido generada por la sobreexplotación del espacio atmosfĆ©rico por parte de y en favor de los paĆ­ses desarrollados, y tal como lo expresa el pĆ”rrafo tercero de la CMNUCC, ā€œ… tanto históricamente como en la actualidad la mayor parte de las emisiones de gases de efecto invernadero del mundo, han tenido su origen en los paĆ­ses desarrollados, y las emisiones per cĆ”pita en los paĆ­ses en desarrollo son todavĆ­a relativamente reducidas y que la proporción del total de emisiones originada en esos paĆ­ses aumentarĆ” para permitirles satisfacer a sus necesidades sociales y de desarrollo…ā€.

El informe AR5 del IPCC establece que de un total de 2.000 GtCO2 emitidas entre 1750 y 2010, 1.160 corresponden a los paĆ­ses miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) al aƱo 1990 y las EconomĆ­as en Transición, es decir a [Cuadro de texto: 3]  los paĆ­ses Anexo I.

Gran parte de las emisiones correspondiente a los países no Anexo I en los periodos históricos coloniales y neocoloniales favorecieron el enriquecimiento de capitales de las potencias industriales e imperialistas; configurando un colonialismo climÔtico expresado en el control del espacio atmosférico.

Las contribuciones de los paĆ­ses deberĆ­an ser coherentes con el reconocimiento de la responsabilidad histórica y tal como expresa el pĆ”rrafo 2 de la decisión 1/CP18 ā€œ… los esfuerzos de las partes deberĆ­an efectuarse sobre la base de la equidad y de las responsabilidades comunes pero diferenciadas y las capacidades respectivas … y deberĆ­an tener en cuenta los imperativos del acceso equitativo al desarrollo sostenible, la supervivencia de los paĆ­ses y la protección de la integridad de la Madre Tierraā€.

Bolivia ha propuesto una distribución justa y equitativa del espacio atmosfĆ©rico, cuidando la capacidad de regeneración y la protección de la integridad de la Madre Tierra. Para no superar 1.5 grados de temperatura al aƱo 2050, el presupuesto que establece el Panel Intergubernamental de Cambio ClimĆ”tico (IPCC por sus siglas en inglĆ©s) es de 650 GtCO2. Con la finalidad de aplicar la distribución del presupuesto de carbono remanente que permita garantizar la estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera, Bolivia ha propuesto un ƍndice de Justicia ClimĆ”tica para la distribución justa y equitativa del presupuesto global de emisiones, el mismo que distribuye el presupuesto de carbono basado en los siguientes indicadores:

a) Responsabilidad histórica. Comprende la responsabilidad en la acumulación de emisiones desde la época preindustrial (1750-2010).

b) Huella ecológica. Se calcula en la cantidad de tierra, agua y bosque que las personas de los países necesitan para satisfacer todos los bienes que consumen y para asimilar los residuos que generan.

c) Capacidad de desarrollo. Representa las condiciones de desarrollo económico y social de cada País.

d) Capacidad tecnológica. Mide la capacidad de los países en su desarrollo tecnológico considerando el gasto en Investigación y Desarrollo y el desempeño industrial de cada uno de ellos, considerando su capacidad de producir y exportar bienes con alta tecnología.

Este índice determina de forma justa el esfuerzo que debe realizar cada País para mantenerse dentro del presupuesto de emisiones restantes que le corresponda. Esto implica que los países que tengan responsabilidad histórica alta, elevada huella ecológica, mayor desarrollo y mayores capacidades tecnológicas, tendrÔn una menor participación en el presupuesto de emisiones restantes.

Como resultado de la aplicación del índice propuesto por Bolivia, corresponde a los países no Anexo I un total de 89% de dicho presupuesto y a los países Anexo I un 11%. Asimismo, para realizar el monitoreo y sancionar el incumplimiento a los compromisos internacionales es preciso establecer un Tribunal Internacional de Justicia ClimÔtica.

Circunstancias nacionales

En Bolivia se encuentran todos los climas de la zona intertropical, desde el tropical en los llanos hasta el polar, a medida que se asciende en las altas cordilleras, por lo que los impactos del cambio climÔtico son diversos. Durante los últimos 50 años, el País ha perdido aproximadamente el 50% de la superficie glaciar y se prevé temperaturas mÔs altas y eventos de precipitación mÔs fuertes durante la época de lluvias, que exponen a las diferentes regiones del País a la prolongación de las épocas secas y a un aumento en la frecuencia y magnitud de las inundaciones, riadas, granizadas, desbordes de ríos, deslizamientos y heladas. Los efectos se evidencian en los sectores sociales (salud, educación, vivienda), económicos (agropecuaria e industria) y de infraestructura y servicios, los cuales afectan el modo de vida y producción de las poblaciones mÔs vulnerables.

Del año 1982 a 2014 mÔs de 4 millones de habitantes han sido afectados directamente por estos fenómenos alcanzando a cerca del 40% de la población del País con un impacto económico entre 1 a 2% del PIB, dependiendo de la gravedad del evento climÔtico. Para el 2030, el 27% del territorio nacional podría estar afectado por una sequía persistente y el 24% por inundaciones altamente recurrentes.

La extrema pobreza en Bolivia alcanza al 17,3% de la población al 2015, misma que se pretende erradicar al año 2025, sin embargo, esto no serÔ posible si no existen acciones tendientes a desarrollar integralmente la economía nacional y reducir los impactos del cambio climÔtico. Por ello, Bolivia ha priorizado la relación de acciones de mitigación y adaptación en complementariedad con el desarrollo integral en las Ôreas de agua, energía, bosques y agropecuaria en el marco de su Agenda Patriótica 2025, y sus planes de desarrollo nacional.

Bolivia ha puesto en marcha los programas ā€œMi Aguaā€ y ā€œMi Riegoā€ que han permitido incrementar la cobertura de agua potable en 90% (Ć”rea urbana) y 61% (Ć”rea rural) al aƱo 2012, y con relación al riego se ha aumentado al mismo aƱo la cobertura de riego a 362.000 hectĆ”reas al aƱo 2014, sobre la base de la gestión integral y comunitaria de los recursos hĆ­dricos. En el futuro inmediato, Bolivia tiene previsto implementar hidroelĆ©ctricas multipropósitos que permitirĆ”n ampliar la cobertura de riego y la capacidad de almacenamiento de agua en el PaĆ­s fortaleciendo la adaptación al cambio climĆ”tico.

Bolivia tiene una importante superficie de bosques que alcanzan a 52,5 millones de hectÔreas al año 2015. En Bolivia, los bosques son espacios de vida de comunidades y pequeños productores y sus funciones ambientales favorecen y contribuyen al Vivir Bien de las poblaciones urbanas y rurales. Las Ôreas protegidas en Bolivia abarcan un 22,5% de territorio nacional, correspondiendo las de carÔcter nacional a mÔs de 17 millones de hectÔreas. Bolivia considera que los bosques facilitan la provisión de funciones ambientales, fortalecen la seguridad alimentaria y los medios de vida de la población local y nacional de manera complementaria, así como promueven la producción forestal maderable y no maderable y de sistemas agrosilvopastoriles, consolidando su aporte al desarrollo integral del País. Así, los bosques contribuyen de forma conjunta a la mitigación y a la adaptación al cambio climÔtico.

Con relación a la producción agropecuaria, Bolivia enfrenta el desafío de ampliar la superficie de producción de alimentos en Ôreas con aptitud agropecuaria respetando las funciones ambientales y favoreciendo la producción comunitaria y de pequeños productores agropecuarios. A la fecha, Bolivia cuenta con una superficie de 3,5 millones de hectÔreas para la producción agrícola y 2,2 millones de hectÔreas para la producción pecuaria, que representa el 5% del territorio nacional. Las pequeñas propiedades y comunidades comprenden un total del 57% de la superficie titulada, el 33% son propiedad del Estado, incluyendo Ôreas protegidas y tierras fiscales, y el 9% corresponde a propiedades medianas y grandes. De este modo, la producción agropecuaria con la participación de pequeños propietarios y comunidades tiene un aporte importante a la adaptación al cambio climÔtico.

Con relación a la energía, Bolivia ha incrementado el acceso a la electricidad al 82% de la población en promedio nacional, y tiene previsto alcanzar la cobertura universal del servicio eléctrico al 2025. El desarrollo energético es un factor fundamental de la diversificación económica ampliando la producción de energía renovable y mejorando la eficiencia energética. La energía eléctrica se constituirÔ en uno de los generadores de riqueza para las y los bolivianos a través de inversiones en hidroeléctricas y en energías alternativas. Esto también favorecerÔ la capacidad de exportación de energía proveniente de fuentes renovables a los países vecinos. Así, la energía forma parte importante de los esfuerzos de mitigación al cambio climÔtico.

Contexto de las acciones de Bolivia sobre mitigación y adaptación al cambio climÔtico

El Vivir Bien con la visión de desarrollo integral en el que se basa la Contribución Prevista Determinada Nacionalmente de Bolivia, comprende la construcción de un ser humano integral, sin pobreza material, social y espiritual; acceso universal de la población a todos los servicios bÔsicos fundamentales, en el marco del derecho humano al agua; modelo social económico productivo y comunitario que genera riqueza y la redistribuye para construir una sociedad con mayor igualdad; crecimiento productivo basado en la diversificación a través del fortalecimiento de los sectores de energía, agropecuaria y turismo, e impulsando los sectores de hidrocarburos y minería con industrialización; integración caminera, férrea y fluvial del país, conectando a las poblaciones y flujo de mercancías entre el Océano AtlÔntico y Océano Pacífico; así como un modelo ambiental de gestión de sistemas de vida para erradicar la pobreza, desarrollar integralmente las economías locales y nacional de forma complementaria con la conservación de funciones ambientales y el desarrollo de sistemas productivos sustentables.

Bolivia considera que debe realizar esfuerzos justos y ambiciosos para hacer frente a los impactos del cambio climÔtico, pese a que no ha causado el fenómeno del calentamiento global. Asimismo, Bolivia define su contribución nacional en el marco de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y sus 169 metas, que forman parte de la nueva agenda de desarrollo, desde una visión holística de los compromisos adquiridos, mismos que serÔn implementados de forma voluntaria por cada Estado y se enmarcan a la Declaración Política del documento. En esta visión estÔ presente la lucha contra el cambio climÔtico para un desarrollo sustentable y armónico con la naturaleza sobre la base de la gestión de sistemas de vida.

Esta contribución responde a la aplicación de un enfoque holístico para la construcción del Vivir Bien con impactos conjuntos en mitigación y adaptación al cambio climÔtico y se realiza en un contexto de ampliación de la capacidad productiva del país con diversificación en los campos de la agropecuaria y energía, como fuentes sostenibles de ingresos económicos para el país, fortaleciendo las funciones ambientales, así como el rol de los bosques en el desarrollo integral, erradicando la pobreza como base del Vivir Bien.

Bolivia realizarÔ una contribución ambiciosa en el marco de sus esfuerzos nacionales; no obstante, podrÔ incrementar aún mÔs sus resultados y acciones de mitigación y adaptación si cuenta con la provisión de los medios de implementación a través de mecanismos de cooperación internacional en el marco de la Convención, de acuerdo a los principios y provisiones de la Convención, en particular los Artículos 4.4 y 4.7.

Bolivia considera que el enfoque conjunto entre la mitigación y adaptación en el marco de sus planes de desarrollo integral, es la única manera de enfrentar de forma sistemÔtica el cambio climÔtico, que incluye la articulación entre las diferentes dimensiones sociales, económicas y ambientales. Bolivia plantea la necesidad de constituir un mecanismo de cooperación internacional de apoyo al desarrollo integral y resiliencia climÔtica así como la puesta en implementación de un Mecanismo Conjunto de Mitigación y Adaptación para el Manejo Integral y Sustentable de Bosques para fortalecer las sinergias entre la mitigación y adaptación al cambio climÔtico en el Ômbito de los bosques.

Soluciones estructurales globales y resultados y acciones nacionales contra el cambio climƔtico

Para aportar en la solución de la crisis climÔtica desde la visión alternativa del Vivir Bien, contribuyendo a implementar propuestas que permitan al mundo avanzar con soluciones estructurales a la crisis climÔtica, Bolivia presenta la siguiente contribución en dos dimensiones, una vinculada a las soluciones estructurales, y otra a los resultados y acciones nacionales en el marco del desarrollo integral.

Soluciones estructurales a la crisis climƔtica

  1. Adopción de un nuevo modelo civilizatorio en el mundo sin consumismo, guerrerismo y mercantilismo, un mundo sin capitalismo; construyendo y consolidando un orden mundial del Vivir Bien que defiende y promueve los derechos integrales de nuestros pueblos, emprendiendo el camino de la armonía con la naturaleza y el respeto a la vida.
  2. Construcción de un sistema climÔtico basado en la responsabilidad con la Madre Tierra, la cultura de la vida y con la realización plena de la humanidad en su desarrollo integral, comunitarizando y humanizando a la economía, superando el enfoque simplista de la decarbonización de la economía.
  3. Protección de los derechos de la Madre tierra de forma articulada y complementaria con los derechos de los pueblos a su desarrollo integral.
  4. Defensa de los bienes comunes universales, como son los mares y océanos, el agua, el espacio atmosférico y el monopolio tecnológico, promoviendo el acceso de los pueblos al patrimonio común.
  5. Eliminación de las patentes de las tecnologías y reconocimiento del derecho humano a la ciencia y tecnología de la vida.
  6. Implementación efectiva por parte de los gobiernos del derecho humano al agua.
  7. Constitución del Tribunal Internacional de Justicia ClimÔtica y Madre Tierra para facilitar que los países cumplan sus compromisos internacionales con el cambio climÔtico en un contexto de respeto de los derechos de los pueblos y de la Madre Tierra.
  8. Destinar los recursos de la maquinaria militar de las potencias imperiales y de los promotores de la guerra para financiar las acciones de los pueblos contra el cambio climƔtico.
  9. Erradicación de la mercantilización de la naturaleza y de los mercados de carbono que promueven millonarios negocios climÔticos y no resuelven el problema de la crisis climÔtica.
  10. Descolonizar los recursos naturales de visiones coloniales ambientales sesgadas que ven a los pueblos del Sur como guardabosques de los paĆ­ses del Norte y a las comunidades como enemigos de la naturaleza.

Resultados y acciones nacionales en el marco del desarrollo integral

Bolivia considera que su contribución nacional prevista representa un esfuerzo ambicioso y justo, considerando sus circunstancias nacionales. La contribución de Bolivia articula de forma integrada dos períodos. El primero estÔ vinculado con el período 2015-2020, entendiendo que todos los países deben realizar esfuerzos ambiciosos desde el momento presente para lograr impactos ambiciosos en la reducción del incremento global de temperatura. El segundo se relaciona con el escenario 2021-2030. Asimismo, en ambos períodos se consideran los resultados adicionales que se podrÔn lograr con el soporte de la cooperación internacional y del mecanismo financiero de la CMNUCC, entendiendo por cooperación el financiamiento y la transferencia de tecnología no reembolsables.

La contribución plantea de forma integrada y complementaria diferentes resultados previstos vinculados al logro del vivir Bien en un contexto de cambio climÔtico en agua, energía, bosques y agropecuaria, de la siguiente manera:

  1. Período 2015-2030 con Esfuerzo Nacional. El Estado plurinacional de Bolivia estima alcanzar los siguientes objetivos y resultados en mitigación y adaptación en el marco del desarrollo integral al año 2030, respecto de la línea de base del año 2010:
  • Agua. Incrementar de forma integral la capacidad de adaptación y reducir sistemĆ”ticamente la vulnerabilidad hĆ­drica del paĆ­s.
  • EnergĆ­a. Incrementar la capacidad de generación elĆ©ctrica a travĆ©s de energĆ­as renovables para el desarrollo local y de la región.
  • Bosques y agricultura. Incrementar la capacidad de mitigación y adaptación conjunta a travĆ©s del manejo integral y sustentable de los bosques.

i) Con relación al agua, se impulsarÔn acciones con un enfoque de adaptación al cambio climÔtico y gestión integral de riesgos, logrÔndose los siguientes resultados:

  • Se ha triplicado (3.779 millones de m3) la capacidad de almacenamiento de agua el 2030, respecto a los 596 millones de m3 del 2010.
  • Se ha alcanzado el 100% de la cobertura de agua potable el 2025, con sistemas de prestación de servicios resilientes.
  • Se ha reducido el componente de agua en las Necesidades BĆ”sicas Insatisfechas (NBI) a 0,02% al 2030.
  • Se ha triplicado la superficie de riego superando 1 millón de hectĆ”reas al 2030 respecto a las 296.368 hectĆ”reas del 2010, duplicĆ”ndose la producción de alimentos bajo riego al 2020 y triplicĆ”ndose al 2030, respecto a 1,69 millones de TM del 2010. De esta manera se habrĆ”n logrado sistemas agropecuarios resilientes.
  • Se ha avanzado significativamente en la participación social para la gestión local del agua, incrementĆ”ndose al 80% el nĆŗmero de organizaciones sociales de gestión del agua con sistemas resilientes respecto al 35% del aƱo 2010.
  • Se ha incrementado la producción de alimentos bajo riego, en mĆ”s de 6 millones de TM el aƱo 2030 respecto al 2010.
  • Se ha incrementado el Producto Interno Bruto (PIB) a 5,37% el 2030, con la contribución de sistemas de servicios de agua potable y de riego resilientes.
  • Se ha reducido la vulnerabilidad hĆ­drica de 0,51 a 0,30 unidades el aƱo 2030 respecto al 2010, que es medida con el ƍndice Nacional de Vulnerabilidad HĆ­drica del paĆ­s, considerando aspectos relacionados con la exposición (amenazas), sensibilidad hĆ­drica (escasez hĆ­drica) y capacidad de adaptación.
  • Se ha incrementado la capacidad de adaptación de 0,23 unidades el aƱo 2010 a 0,69 unidades el aƱo 2030, que es medida a travĆ©s del ƍndice Nacional de Capacidades de Adaptación en Agua.

Para el logro de los resultados vinculados con el agua se desarrollarƔn las siguientes medidas y acciones:

  • Desarrollo de infraestructura resiliente para los sectores productivos y de servicios.
  • Construcción de redes de cobertura de agua potable y alcantarillado.
  • Reuso del agua con fines productivos para incrementar la producción de alimentos.
  • Restauración de la cobertura vegetal (arbórea, pastizal, humedales y otros) para evitar la erosión y reducir los daƱos por eventos climĆ”ticos adversos.
  • Incremento de la superficie de riego a travĆ©s de sistemas de riego revitalizados, riego tecnificado, riego con represas, cosecha de agua, proyectos multipropósito y reuso de agua.
  • Construcción de hidroelĆ©ctricas multipropósitos para ampliar la capacidad de almacenamiento de agua.
  • Plantas de tratamiento de aguas residuales domesticas e industriales para reducir sus aportes de metano hacia la atmosfera.
  • Fortalecimiento de la gestión comunitaria, cooperativa y de las capacidades locales para la adaptación al cambio climĆ”tico, incluyendo la gestión comunitaria del riego y administración colectiva de los servicios de agua.
  • Aplicación de prĆ”cticas, saberes y conocimientos ancestrales, en el marco de la gestión integral del agua.
  • Acciones de gestión de riesgos para mitigar las amenazas recurrentes de los riesgos de sequĆ­a e inundación.
  • Instalación de estaciones hidrometeorológicas, geológicas y sĆ­smicas articuladas al nivel nacional.
  • Gestión de la calidad del servicio y reducción de pĆ©rdidas, incluyendo la promoción en el uso de artefactos de bajo consumo de agua, sistemas sanitarios eficientes y tecnologĆ­as alternativas.
  • Cosecha de agua de lluvia para diferentes usos domĆ©sticos, asĆ­ como el re-uso de aguas grises provenientes de duchas, lavamanos, lavanderĆ­as y bajantes pluviales, para diversos usos domĆ©sticos exceptuando para el consumo humano.
  • Uso mĆ”s amplio de tecnologĆ­as de cosecha de agua, conservación de la humedad del suelo y uso mĆ”s eficiente del agua (riego y ganado) (como abastecerse cuando hay escasez y como almacenar cuando hay abundancia).
  • Implementación de sistemas de tratamiento y potabilización de agua para mejorar la calidad del agua para consumo humano.
  • Acciones para el tratamiento de aguas contaminadas provenientes de actividades mineras, industriales y otras Ć”reas productivas.
  • Fortalecimiento de las capacidades administrativas, tĆ©cnicas y de gestión de los sistemas sociales y pĆŗblicos de agua.

ii) Con relación a energía, se impulsarÔn acciones con un enfoque de mitigación y adaptación al cambio climÔtico y desarrollo integral, logrÔndose los siguientes resultados:

  • Se ha incrementado la participación de energĆ­as renovables a 79% al 2030 respecto al 39% del 2010.
  • Se ha logrado incrementar la participación de las energĆ­as alternativas y otras energĆ­as (vapor ciclo combinado) del 2% el 2010 al 9% el 2030 en el total del sistema elĆ©ctrico, que implica un incremento de 1.228 MW al aƱo 2030, respecto a 31 MW de 2010.
  • Se ha incrementado la potencia del sector elĆ©ctrico a 13.387 MW al aƱo 2030, respecto de 1.625 MW el 2010.
  • Se han reducido las Necesidades BĆ”sicas Insatisfechas (NBI) por cobertura de electricidad de 14,6% el aƱo 2010 a 3% el aƱo 2025.
  • Se ha desarrollado el potencial exportador de electricidad, generada principalmente por energĆ­as renovables, llegĆ”ndose a exportar el aƱo 2030 un estimado de 8.930 MW, incrementĆ”ndose la renta energĆ©tica del Estado.
  • Se ha reducido la pobreza moderada al 13,4% al 2030 y erradicado la extrema pobreza al 2025, por impacto entre otros de la generación y cobertura de energĆ­a, incluyendo el incremento, distribución y redistribución de la renta energĆ©tica.
  • Se ha contribuido al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) a 5,4% al 2030, debido a la incidencia del sector energĆ©tico.

Para el logro de los resultados vinculados con energƭa se impulsarƔn las siguientes medidas y acciones:

  • Cambio y diversificación de la matriz energĆ©tica con el crecimiento de energĆ­as renovables a travĆ©s de la construcción de hidroelĆ©ctricas (pequeƱas y medianas centrales hidroelĆ©ctricos, grandes centrales hidroelĆ©ctricas y multipropósito), asĆ­ como impulso a las energĆ­as alternativas (eólica, biomasa, geotĆ©rmica y solar), y uso de otras fuentes de energĆ­a (vapor ciclo combinado).
  • Universalización energĆ©tica que favorece el acceso universal de energĆ­as limpias con Ć©nfasis en la población con mayor pobreza.
  • Ampliación de redes de tendido elĆ©ctrico para transmisión y de cobertura de servicios de distribución.
  • Participación del Estado en la generación energĆ©tica, generando renta e implementando polĆ­ticas de distribución y redistribución de riqueza.
  • Promoción de exportación de energĆ­a adicional provenientes de fuentes de energĆ­a renovables, posicionando a Bolivia como centro energĆ©tico regional con energĆ­as limpias.

iii) Con relación a los bosques y agropecuaria, se impulsarÔn acciones con un enfoque de mitigación y adaptación conjunta al cambio climÔtico y desarrollo integral, logrÔndose los siguientes resultados:

  • Se ha alcanzado cero deforestación ilegal al 2020.
  • Se ha incrementado la superficie de Ć”reas forestadas y reforestadas a 4.5 millones de hectĆ”reas al 2030.
  • Se ha incrementado las Ć”reas de bosques con manejo integral y sustentable con enfoque comunitario a 16,9 millones de hectĆ”reas al 2030, respecto a 3,1 millones de hectĆ”reas el aƱo 2010.
  • Se han fortalecido las funciones ambientales (captura y almacenamiento de carbono, materia orgĆ”nica y fertilidad del suelo, conservación de la biodiversidad y disponibilidad de agua) en aproximadamente 29 millones de hectĆ”reas al 2030.
  • Se ha contribuido al incremento del Producto Interno Bruto (PIB) al 5,4% el aƱo 2030, favorecido por la producción agropecuaria y agroforestal de manera complementaria con la conservación.
  • Se ha reducido a cero la extrema pobreza en la población que depende de los bosques al 2025, de un aproximado de 350 mil personas al 2010.
  • Se ha incrementado al 2030 la cobertura neta de bosques a mĆ”s de 54 millones de hectĆ”reas, respecto de las 52,5 millones del aƱo 2010.
  • Se ha incrementado la capacidad conjunta de mitigación y adaptación de las Ć”reas comprendidas en los bosques y sistemas agropecuarios y forestales de 0.35 unidades el 2010 a 0,78 unidades el 2030, medido por el ƍndice Nacional de Vida Sustentable de los Bosques, logrĆ”ndose sistemas productivos y de conservación complementarios y resilientes.

Para el logro de los resultados antes planteados en los bosques y sistemas productivos agropecuarios, agroforestales y forestales se implementarƔn las siguientes medidas y acciones:

  • Fortalecimiento de las capacidades de resiliencia en los sistemas de vida, funciones ambientales y sus capacidades productivas agropecuarias y agroforestales.
  • Fortalecimiento de las prĆ”cticas de manejo integral y sustentable de los bosques y el aprovechamiento integrado y sostenible de productos maderables y no maderables.
  • Conservación de Ć”reas con altas funciones ambientales.
  • Restauración y recuperación de suelos degradados y bosques deteriorados.
  • Fortalecimiento de las capacidades de regeneración de los bosques y sistemas forestales.
  • Puesta en marcha de sistemas de control, monitoreo y seguimiento para la adecuada utilización de las zonas de vida boscosas.
  • Acciones de fiscalización y control para el manejo adecuado de los bosques.
  • Acciones para la adecuada gestión de las Ɓreas Protegidas y zonas boscosas con prioridad de conservación.
  • Consolidación de sistemas agroforestales.
  • Transición hacia sistemas de manejo pecuario semi-intensivos y de manejo integrado agrosilvopastoril.
  • Transición hacia sistemas agrĆ­colas con prĆ”cticas de manejo sustentable.
  • Reducción de las vulnerabilidades en los sistemas productivos agropecuarios, piscĆ­cola y agroforestal.
  • Aprovechamiento sostenible de recursos de biodiversidad, vida silvestre e hidrobiológicos para la seguridad alimentaria y la industrialización sostenible.
  • Control de la deforestación ilegal y establecimiento de sistemas de monitoreo y control de desmontes, fuegos e incendios forestales.
  • Formación en tecnologĆ­as adaptadas al cambio climĆ”tico (saberes locales y tecnologĆ­as modernas).
  • Acciones para reducir la vulnerabilidad de los sistemas productivos ante los cambios climĆ”ticos.
  • Uso de variedades, especies adaptadas localmente mostrando adaptaciones mĆ”s apropiadas al clima y resistentes a plagas y enfermedades.
  • Medidas de seguro agrĆ­cola y pecuario que incluyan acciones productivas complementarias con la conservación, logrando sistemas productivos agropecuarios y forestales resilientes.
  • Desarrollo de investigación e información sobre tecnologĆ­as alternativas para la adaptación al cambio climĆ”tico.
  • Fortalecimiento de capacidades locales para la adaptación al cambio climĆ”tico.
  • Fortalecimiento de la gestión comunitaria en el manejo de bosques y sistemas agropecuarios.
  • Forestación y reforestación, plantaciones forestales, Ć”reas verdes y bosques urbanos.

2. Período 2015-2030 con Cooperación Internacional. En el marco de la cooperación internacional y con el soporte del mecanismo financiero de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio ClimÔtico, Bolivia estima que podría incrementar sus resultados de acuerdo al siguiente detalle:

i) Con relación al agua, se estima alcanzar los siguientes resultados:

  • Se ha cuadruplicado la capacidad de almacenamiento de agua al 2030 (3.779 millones de m3) respecto al 2010 (596 millones de m3).
  • Se ha incrementado la superficie agrĆ­cola bajo riego a 1,5 millones de hectĆ”reas al 2030, respecto al 2010 con 296 mil hectĆ”reas.
  • Se ha cuadruplicado la producción agrĆ­cola bajo riego al 2030 (9,49 millones de TM) respecto al 2010 (1,69 millones de TM).
  • Se ha incrementado la gestión local del agua por organizaciones sociales al 90% al aƱo 2030.

ii) Con relación a energía, se estima alcanzar los siguientes resultados:

  • Se ha incrementado la participación de energĆ­as renovables a 81% al 2030, respecto al 39% del 2010.
  • Se ha consolidado la participación de las energĆ­as alternativas y otras energĆ­as (vapor ciclo combinado) al 9% del total del sistema elĆ©ctrico con una capacidad instalada de 1.378 MW al 2030.
  • Se ha ampliado el potencial exportador de Bolivia de electricidad, generada principalmente de energĆ­as renovables, a una potencia de 10.489 MW al 2030.

iii) Con relación a bosques y agropecuaria, se estima alcanzar los siguientes resultados:

  • Se ha incrementado en siete veces mĆ”s la superficie de manejo comunitario de bosques al aƱo 2030.
  • Se ha incrementado en 40% la producción forestal maderable y no maderable y duplicado la producción de alimentos provenientes de la gestión integral del bosque y sistemas agropecuarios al 2030.
  • Se ha incrementado la reforestación a 6 millones de hectĆ”reas al 2030.

 

 

ANEXO

INFORMACIƓN ADICIONAL SOBRE LA CONTRIBUCIƓN PREVISTA DETERMINADA NACIONALMENTE DEL ESTADO PLURINACIONAL DE BOLIVIA

En este anexo se presentan las metodologías utilizadas para calcular los resultados de la Contribución Prevista Determinada Nacionalmente del Estado Plurinacional de Bolivia.

Presupuesto de emisiones globales

Bolivia ha elaborado el ƍndice de Justicia ClimĆ”tica para calcular la participación de los paĆ­ses en la distribución del presupuesto de CO2 de manera equitativa y con criterios de justicia climĆ”tica. Con este propósito se utilizaron datos de la huella ecológica, la responsabilidad histórica, la capacidad de desarrollo, la capacidad tecnológica, y la población de los paĆ­ses.

Para el cĆ”lculo correspondiente se emplearon las siguientes variables y fuentes de información: i) En el cĆ”lculo de la huella ecológica se utilizó el ƍndice Global de Huella Ecológica empleado por el Programa de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente (PNUMA) y el Convenio de Diversidad Biológica (CDB) que corresponde al Footprint Network; ii) La responsabilidad histórica se calculó con las emisiones de CO2 equivalentes desde el aƱo 1750 distribuidas de acuerdo a la base del IPCC para el aƱo 2010; iii) Para el cĆ”lculo de la capacidad de desarrollo se empleó: i) el Producto Interno Bruto (PIB) con datos del Banco Mundial, ii) La pobreza como porcentaje de la población que vive con menos de $us1,25 al dĆ­a con datos de la División de EstadĆ­stica de las Naciones Unidas, y iii) el ƍndice de Desarrollo Humano (IDH) formulado por el PNUD; y iv) La capacidad tecnológica utilizó el ƍndice de DesempeƱo de la Competencia Industrial de UNIDO y el Gasto en Investigación y Desarrollo como porcentaje del PIB con información del Banco Mundial.

La ecuación desarrollada por Bolivia para el cĆ”lculo del ƍndice de Justicia ClimĆ”tica comprende la huella ecológica (hj), la responsabilidad histórica (rj), la capacidad de desarrollo (dj), la capacidad tecnológica (tj) y la población (pj), de acuerdo al siguiente detalle:

El indicador de distribución porcentual de presupuesto de carbono (ij) se obtuvo multiplicando cada variable normalizada por un peso θ∈R0,1 y agregando el resultado en la ecuación, en la que los signos de los parÔmetros θ∈R0,1 reflejan la dirección de la relación entre la variable y el porcentaje de presupuesto.

GrÔfico 1. Distribución del presupuesto de CO2

 

Este grÔfico muestra la distribución porcentual agrupada de los países Anexo I y no Anexo I, definidos en el contexto de la CMNUCC, que resultan de la aplicación de esta metodología. El indicador de distribución porcentual de presupuesto de carbono se obtuvo multiplicando cada variable normalizada por un peso específico con una visión de justicia climÔtica que da una mayor relevancia a la responsabilidad histórica, la población y la capacidad de desarrollo al momento de calcular la distribución porcentual del presupuesto de CO2 equivalente. En el cÔlculo se refleja la dirección de la relación entre la variable y el porcentaje de presupuesto (menor presupuesto ante mayor huella ecológica, mayor responsabilidad histórica, mayor capacidad de desarrollo y/o tecnológica, y mayor presupuesto con relación a una mayor población).

Agua

Bolivia ha elaborado el ƍndice de Vulnerabilidad HĆ­drica sobre la base del marco conceptual sobre vulnerabilidad del Cuarto Informe del Panel Intergubernamental de Cambio ClimĆ”tico (IPCC) de 2007, mismo que establece que la vulnerabilidad depende de la capacidad de adaptación y sensibilidad del sistema, por el que:

Vulnerabilidad HĆ­drica = Amenaza + Sensibilidad HĆ­drica — Capacidad de Adaptacion en Agua.

Este ƍndice se sustenta en un anĆ”lisis del efecto integral (externo e interno), tomando en cuenta: i) intensidad, persistencia y recurrencia de las amenazas del cambio climĆ”tico, ii) sensibilidad de los sistemas de vida y las comunidades que cohabitan en dichos sistemas, y iii) capacidad de adaptación al cambio climĆ”tico, que a su vez incluye: la captación, embalse, almacenamiento y provisión de agua para consumo humano y para riego, el incremento de la gestión social comunitaria del agua, la mejora de la producción agrĆ­cola con sistemas de riego mĆ”s eficientes, el reuso de agua residual de las grandes urbes, y la ampliación universal de la cobertura nacional de agua potable.

Bolivia tambiĆ©n ha elaborado el ƍndice de Capacidad de Adaptación en Agua, que se calculó con datos de gestión comunitaria (gj), productividad (yj), almacenamiento de agua (cj), acceso al agua (aj), y pobreza (pj), entre los aƱos 2015 y 2030, a travĆ©s de la siguiente ecuación:

Este ƍndice (ij) se obtuvo multiplicando cada variable normalizada por un peso Īøāˆˆā„^0,1 y agregando el resultado en la ecuación, por lo que un aumento de la gestión comunitaria, productividad, almacenamiento y acceso al agua aumentarĆ” el valor del indicador reflejando una mayor capacidad de adaptación, mientras que un aumento de la pobreza reducirĆ” el valor del indicador representando una menor capacidad de adaptación.

Las principales variables analizadas, impactos y resultados con relación al agua se articulan de forma integrada y complementaria, las mismas que se representan en el siguiente grÔfico.

GrÔfico 2. Reducción de la vulnerabilidad hídrica e incremento de la
capacidad de adaptación en agua

En el grÔfico anterior se visualiza de forma integrada la articulación de diferentes variables vinculadas con el almacenamiento de agua y su impacto en el incremento en el acceso al agua y el aumento de la producción agrícola, favoreciendo a su vez el incremento del PIB agropecuario y la reducción de la pobreza por Necesidades BÔsicas Insatisfechas, e incluyendo la gestión comunitaria de las organizaciones sociales como una base fundamental para el logro de la capacidad de adaptación en agua.

EnergĆ­a

Para la modelización de los escenarios en el sector eléctrico, el cÔlculo de emisiones de dióxido de carbono equivalente (CO2e), así como la optimización de generación eléctrica correspondiente a cada escenario, se utilizó el programa OSeMOSYS (Open-Source energy Modelling System) del Instituto Real de Tecnología de Suecia (KTH). Este programa es un software de código abierto que permite modelar y optimizar la planificación de mediano y largo plazo de los sistemas energéticos.

Las emisiones de CO2e se estiman dentro del modelo OSeMOSYS, utilizando el factor de emisión de cada proyecto y de la planta (la capacidad de generar CO2 por MWh). Por lo tanto, se tiene un comportamiento de emisión creciente en el escenario tendencial y de evitación de gases de efecto invernadero para los escenarios de esfuerzo nacional y con cooperación.

Las principales variables analizadas, impactos y resultados con relación a la energía se articulan de forma integrada y complementaria, las mismas que se representan en el siguiente grÔfico.

GrƔfico 3. Desarrollo del sector elƩctrico con enfoque de cambio climƔtico

En el grÔfico anterior se visualiza de forma integrada la articulación de las mÔs importantes variables vinculadas al sector eléctrico. El incremento de la potencia de electricidad influye en el aumento de los ingresos por exportación, lo que a su vez favorece en el crecimiento del PIB y éste en el impacto en la reducción de NBI por cobertura de electricidad y en la reducción de la pobreza moderada y pobreza extrema. Asimismo, se visualiza la relación CO2/energía y CO2/PIB, con una disminución considerable en la proporción de la participación del CO2 en la economía y en la generación eléctrica. En conjunto, este proceso coadyuva en la reducción de emisiones del sector eléctrico.

Bosques y agropecuaria

Bolivia ha elaborado el ƍndice de Vida Sustentable del Bosque para medir la capacidad conjunta de mitigación y adaptación para el manejo integral y sustentable de los bosques, sistemas productivos agropecuarios y agroforestales.

El ƍndice articula las funciones ambientales (fj), pobreza (pj), gestión comunitaria (gj), producción (yj), y cobertura de bosques (cj), entre los aƱos 2015 y 2030. Como funciones ambientales se han contemplado las siguientes: i) captura y almacenamiento de carbono; ii) presencia de materia orgĆ”nica en el suelo; iii) disponibilidad de agua; y iv) presencia de biodiversidad en Ć”reas con alto valor de conservación.

La ecuación diseƱada por el Estado Plurinacional de Bolivia para calcular el ƍndice de Vida Sustentable de los Bosques es la siguiente:

El ƍndice (ij) se obtiene multiplicando cada variable normalizada por un peso θ∈ ā„0,1 y agregando el resultado en dicha ecuación, por lo que un aumento en las funciones ambientales, gestión comunitaria, producción y mayor cobertura neta de bosques, aumentarĆ” el valor del Ć­ndice de capacidad conjunta de mitigación y adaptación, mientras que un aumento de la pobreza reducirĆ” el valor del Ć­ndice. Las principales variables analizadas, resultados e impactos con relación a bosques y agropecuaria se articulan de forma integrada y complementaria, mismas que se presentan en el siguiente grĆ”fico.

GrƔfico 4. Manejo integral y sustentable de bosques y sistemas de vida
agropecuarios con impactos en mitigación y adaptación al cambio climÔtico

En el grÔfico anterior se visualizan las relaciones entre las variables vinculadas con el manejo integral y sustentable de los bosques y sistemas de vida agropecuarios, destacÔndose la importancia de la gestión comunitaria de bosques, con impactos en el crecimiento de la producción de alimentos y productos forestales maderables. También se visualiza la importancia de la reforestación, reducción de la deforestación ilegal e incremento de la cobertura boscosa, en un escenario de mantenimiento de funciones ambientales. Como resultado el incremento del PIB agropecuario y forestal repercute en la reducción de la extrema pobreza nacional.

 

 

DESCARGAR DOCUMENTO.pdf

BOLIVIA INDC EspaƱol.pdf

BOLIVIA INDC English.pdf

 

 

Esto se cerrarĆ” en 25 segundos