En el marco de la 80° Asamblea General de las Naciones Unidas y la Reunión Ministerial de Alto Nivel sobre Palestina, organizada por el Grupo de La Haya, la ministra de Relaciones Exteriores del Estado Plurinacional de Bolivia, Celinda Sosa, demandó que los responsables materiales e intelectuales del genocidio contra el pueblo palestino sean juzgados por la comunidad internacional.
“No hay argumento político, religioso o estratégico que justifique la destrucción de un pueblo”, afirmó la ministra Sosa. Reafirmó que Bolivia condena y rechaza todo acto que busque aniquilar, total o parcialmente, a la población palestina, así como a cualquier grupo humano en el mundo. Subrayó que la protección de la vida es un deber universal que trasciende fronteras y que Bolivia no será cómplice de crímenes de lesa humanidad.
En su intervención, denunció que el gobierno de Israel continúa con una campaña de terror contra una población desarmada, convirtiendo a Gaza en una fosa común. A la fecha, suman más de 65.000 víctimas, entre ellas mujeres, ancianos y miles de niños, incluso recién nacidos. Asimismo, condenó el uso de drones para asesinar a civiles y periodistas, así como el empleo del hambre y la sed como instrumentos de guerra.
La ministra también alertó sobre las amenazas de Israel contra la Global Sumud Flotilla, integrada por unas 500 personas que buscan abrir un corredor humanitario hacia Gaza. “No quieren que llegue ayuda humanitaria al pueblo palestino y son capaces de hundir los barcos, violando el derecho internacional”, señaló.
Recordó que recientemente la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó, con 142 votos a favor, la Declaración de Nueva York, que plantea una solución pacífica y el fin del genocidio en Gaza. Sin embargo, criticó la respuesta de Israel, que ha sido más violencia y muerte, amparados en la impunidad otorgada por un Consejo de Seguridad obsoleto que no refleja la realidad del mundo.
Asimismo, la ministra Sosa exigió el fin de la ocupación y la apertura de un horizonte de paz justa y duradera, basado en el respeto al derecho internacional y a la libre determinación del pueblo palestino. “No habrá paz mientras se niegue la vida y la dignidad de Palestina. La historia nos juzgará por lo que hicimos, o por lo que dejamos de hacer en este momento”, concluyó.
