Canciller Huanca fija la posición estratégica del Estado boliviano en reunión de alto nivel de la CELAC.

La Paz, 23 de septiembre.- El ministro de Relaciones Exteriores, Héctor Huanca, consolidó la posición estratégica del Estado boliviano en materia de cooperación y solidaridad birregional durante su participación en la III Reunión Ministerial CELAC-UE. En el encuentro, desarrollado en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas, respaldó la Hoja de Ruta hacia la Cumbre de Bruselas de junio de 2027 y destacó los valores compartidos entre ambas regiones ante representantes de 60 países.

En esta reunión de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Unión Europea (UE), también llamó a profundizar los lazos internacionales sobre la base del respeto mutuo y la horizontalidad, combinando la firmeza de los principios con soluciones prácticas para la población.

“Bolivia llega a esta reunión con una convicción sencilla: en tiempos de incertidumbre, necesitamos principios firmes y políticas exteriores pragmáticas. Principios firmes porque el derecho internacional, la soberanía de los Estados, la solución pacífica de las controversias y el multilateralismo no pueden depender de quién será el protagonista de cada crisis. Y pragmatismo, porque nuestros ciudadanos no evalúan una relación internacional por el número de declaraciones que produce, sino por las oportunidades que es capaz de generar”, afirmó Huanca.

Sobre la Hoja de Ruta 2025-2027, señaló que se debe dar contenido, seguimiento y resultados como desafío de esta nueva etapa, con una política exterior que combine apertura con soberanía, cooperación con autonomía y diálogo con resultados.

“En Santa Marta acordamos una Hoja de Ruta para 2025-2027 y reafirmamos nuestra confianza en Naciones Unidas, el derecho internacional y la cooperación birregional. Ahora comienza la parte más difícil: demostrar que somos capaces de convertir acuerdos en resultados”, dijo.

El Canciller priorizó la cooperación en la transición energética, la transformación digital, la seguridad alimentaria, el desarrollo sostenible y el fortalecimiento institucional. Condicionó estos avances a lograr que la cooperación construya capacidades, la inversión impulse el desarrollo y la tecnología consolide la autonomía.

“No queremos una relación entre quien ofrece y quien recibe. Queremos una relación entre socios que deciden, invierten y construyen juntos”, enfatizó, y destacó que la solidez de este bloque radica en la madurez política para gestionar visiones diversas sin que ello frene el progreso común.

“Una asociación madura no exige coincidencia permanente; exige confianza suficiente para administrar las diferencias y determinación para actuar allí donde existen intereses comunes”, reafirmó.

Asimismo, respaldó el fortalecimiento institucional de los organismos mundiales, pero alertó sobre la crisis de legitimidad que provoca la aplicación geopolítica selectiva de las normas.

“El derecho internacional pierde fuerza si se aplica selectivamente, y las instituciones pierden legitimidad si no permiten decidir a todos sus miembros. Defender el multilateralismo exige reformar sus estructuras”, afirmó.

Finalmente, concluyó señalando que el “pragmatismo sin principios es oportunismo; principios sin resultados son retórica. Nuestra tarea es unir ambos”, demostrando que es posible cooperar y avanzar en un mundo dividido sin subordinarse ni renunciar a la identidad propia.

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