En un evento clave para la diplomacia y la economía boliviana, la ministra de Relaciones Exteriores, Celinda Sosa Lunda, reafirmó este jueves, el compromiso del Gobierno Nacional con la industrialización de la hoja de coca y su desclasificación de la lista de estupefacientes.
Durante su intervención, la Ministra destacó que este esfuerzo responde a una reivindicación histórica y al reconocimiento del valor cultural, medicinal y económico de la hoja de coca.
“Seguimos trabajando junto a la comunidad científica y organismos internacionales para demostrar sus beneficios y lograr su retiro de la lista de estupefacientes”, afirmó la autoridad boliviana a tiempo de mencionar la importancia de este evento en el marco del Bicentenario de Bolivia.
En el evento que se llevó en la Cancillería de Bolivia, también se resaltó que la ciencia moderna ha comenzado a respaldar las propiedades saludables de la coca. En este sentido, se presentó un catálogo con productos derivados, incluyendo bebidas energizantes, infusiones, harinas, champús y otros artículos elaborados por 62 empresas bolivianas.
Asimismo, se identificó la importancia de la promoción de la hoja de coca como una política de Estado a largo plazo, orientada a la industrialización y el desarrollo sostenible, por lo que se informó de la implementación de dos industrias enfocadas específicamente en la hoja de coca y las plantas medicinales.
El Gobierno boliviano espera el informe del Comité de Estupefacientes en octubre de este año, que evaluará los usos toxicológicos, farmacéuticos y terapéuticos de la hoja de coca. Mientras tanto, Bolivia sigue avanzando en la socialización de su importancia a nivel nacional e internacional, apostando por un modelo de industrialización que combine economía comunitaria, privada y estatal.
Este evento, que también contó con la presencia del vicepresidente David Choquehuanca y otras autoridades nacionales y organizaciones sociales, marca un paso más en la lucha por el reconocimiento global de la hoja de coca, no solo como un símbolo cultural, sino como un recurso con gran potencial económico y social y de exportación para Bolivia.





